Comienzos de los ’80. Hacía poco que me había venido a Brasil. Un amigo me llevó a un curso de inglés que él frecuentaba en el icónico Conjunto Nacional de la Av. Paulista. Al llegar me presentó al profesor como alguien recién llegado de Argentina. El sudafricano aprovechó para preguntarme, en inglés, sobre mi país. Le dije que Argentina vivía como aislada del mundo, en una caja de cristal, de la cual no era capaz de salir. 40 años después, sigo pensando lo mismo.
La
situación económica argentina actual es caótica: 8% de déficit público, 55%
de inflación anual, tasas de interés superiores al 62%, capacidad ociosa
promedio en la industria 50%. En este contexto el inepto presidente Macri imagina
que podrá ser reelecto. Su esperanza es que el electorado se asuste aun más con
la otra opción: la vuelta de CFK y el kirchnerismo corrupto y mafioso.
En campaña electoral vale decir cualquier cosa con tal de conseguir votos. A seguir, una pequeña
compilación de las falacias que uno más escucha de los candidatos populistas:
“De esto se
sale creciendo” – Repiten esto pero nunca explican cómo lo harían, especialmente
en Argentina que no crece hace 8-9 años – desde cuando el kirchnerismo aun era
gobierno.
“Se
necesita más Estado y no menos” – Los muy pillos quieren más Estado para
colgarse de él. Hoy en Argentina la gente que está en blanco trabaja 7 meses
para pagar impuestos. Pero ellos quieren “más Estado”.
“Hay que
ponerle plata en el bolsillo a la gente” – Qué lindo sería. A mí me encantaría
que viniera alguien y me pusiera plata en el bolsillo o en el banco. La
fórmula que imaginan es dando más “planes sociales”, o sea, aumentando el gasto
público que genera déficit y perpetúa la inflación.
"Hay que redistribuir el ingreso" - ¿Cómo?, pregunta uno. "Sacándole a los que más tienen y dándole a los que menos tienen" suele ser su mecánica respuesta. O sea, buscan implantar el mismo régimen socialista que fracasó en todos los países donde se aplicó.
“Hay que
estimular el consumo interno” – Esta cierra el círculo vicioso de las
anteriores. Los vivillos populistas proponen crecer poniéndole plata en el
bolsillo a la gente vía planes sociales para estimular el mercado interno. Imaginemos que pasaría si, con una inflación anual
del 55%, el gobierno decide emitir aún más para estimular el consumo. Sería
un viaje sin escalas a la hiperinflación vía aumento del gasto público.
No existe tal cosa. Para estimular
el consumo hay que estabilizar primero la economía. Para estabilizar la
economía hay que eliminar el déficit público. Para eliminar el déficit público
hay que achicar el Estado que gasta mucho más de lo que recauda. Para achicar
el Estado hay que eliminar ministerios, secretarías, estatales, autarquías,
etc.
Una vez achicado el tamaño del Estado y reducida la burocracia estatal será posible bajar impuestos que estancan la productividad y penalizan la actividad económica.
En Argentina producir cualquier cosa se ha puesto cada vez más caro y difícil. Por eso la enorme
capacidad ociosa y alta tasa de desempleo. Con estas medidas las empresas volverán a contratar trabajadores, habrá más empleo, la gente volverá a tener confianza en el dinero que lleva en el bolsillo y, en
lugar de comprar dólares o Leliqs, empezará a consumir bienes y servicios.
El consumo no está al
comienzo sino al final del ciclo económico: AHORRO => INVERSIÓN =>
PRODUCCIÓN => DISTRIBUCIÓN => CONSUMO.
Nadie necesita ser Ph.D. en Economía para entender estos sencillos postulados.
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