Hoy 21 de abril es feriado nacional de Tiradentes en Brasil. Joaquim José da Silva Xavier (1746–1792) fue un militar, dentista – por eso el mote de Tiradentes – y activista político minero (del estado brasileño de Minas Gerais), principal líder del movimiento que pasó a la historia de Brasil como Inconfidencia Mineira. Tres décadas antes de que fuera proclamada por Pedro I en 1822, Tiradentes fue un adelantado de la lucha por la independencia de Brasil y contra la explotación de las riquezas de su patria por la metrópolis portuguesa.
Tiradentes lideró el movimiento separatista que buscaba libertar el actual estado de Minas Gerais (en aquel entonces Minas d’Ouro) del dominio portugués y establecer una república. La Proclamación de la República, como se la conoce hoy día, sólo sucedería mediante el golpe militar al monarca Pedro II por parte del Mariscal Deodoro da Fonseca, el 15 de noviembre de 1899.
Tal cual Jesucristo, Tiradentes fue traicionado por integrantes del movimiento que lideraba y, al ser arrestado por los representantes de la corona portuguesa, asumió para si la responsabilidad del liderazgo. Por ello fue el único condenado a muerte, ahorcado y su cuerpo descuartizado el 21 de abril de 1792 para que sirviera de ejemplo.
En su tiempo (1789) la lucha de Tiradentes era contra el impuesto de 20% - o Quinto dos Infernos - que la corona portuguesa le imponía al Brasil colonial (hoy la carga impositiva brasileña, bárbaramente aumentada durante el actual super hiper corrupto gobierno petista, está en 39% del PIB).
Lo que las autoridades realistas portuguesas consiguieron fue convertir a Tiradentes en mártir de la libertad y la independencia y por eso el feriado nacional en esta fecha. Durante la etapa del Imperio, Tiradentes fue olvidado por la historia brasileña pero su figura fue luego rescatada por los gobiernos republicanos a partir del final del siglo XIX.
En este mismo día 21 de abril se cumple también 1 año de la muerte del Papa Francisco I, a quien repetidas veces llamé en redes sociales de Bergoglio I de Roma, el Papa Comunista. En efecto, durante su papado Francisco I recibió y/o visitó notorios dictadores y mandatarios comunistas y corruptos como Fidel Castro, Nicolás Maduro, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y hasta reconocidos pedófilos como Evo Morales.
Del cocalero, rechazado inclusive por el pueblo boliviano que antes lo idolatraba, Francisco I llegó a recibir como obsequio un Cristo que, en lugar de estar en la cruz, fue colocado sobre la hoz y el martillo, símbolo comunista. Suerte de Evo Morales que yo no fuera el Papa porque le habría partido el obsceno regalo en su enorme cabeza, a la vista de todos, para la posteridad.
A todos estos seres nefastos Francisco I visitó y/o recibió muy sonriente y feliz mientras que con dignatarios considerados de “centro” o “derecha”, como Mauricio Macri o Javier Milei, nuestro buen Papa Francisco I se mostró en las fotos siempre serio dando a entender claramente sus preferencias políticas.
Lo curioso es que, al ser elegido Papa, Bergoglio fue atacado de forma furibunda por el kirchnerismo, entonces en el poder en Argentina, que lo tildó de colaborador de la última dictadura militar. Los kukas tardaron un tiempo en darse cuenta de que el flamante Papa siempre fue de izquierda. Cuando finalmente se percataron y vieron la aceptación de los argentinos que en general suscitaba, la cuadrilla k-chorra narco-corrupto-mafiosa cambió diametralmente su posición y pasó a alabarlo y visitarlo con frecuencia.
Durante su papado de 12 años (2013-2025), Francisco I puso condiciones aparentemente insalvables para visitar su tierra natal. No visitó la Argentina durante el 2do gobierno de Cristina Kirchner (2011-2015), ni durante el mandato de Mauricio Macri (2015-2019), ni durante el de Albertítere Fernández (2019-2023) en la felizmente breve vuelta del kirchnerismo al poder.
Es esta una de las tantas manchas, a esta altura ya indeleble, en una gestión papal que, en mi opinión, tuvo muy poco, casi nada, digno de destaque.


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