Con frecuencia (casi) semanal sigo la charla de Novaresio con Jorge Asís. Muchos le achacan al “Turco” nunca haber acertado un pronóstico. Puede que tengan razón. Lo que no se puede negar es su innegable talento para construir versos que siempre parecen verosímiles. Uno lo escucha y se pregunta: ¿Y si lo que dice es posta? Pero el muy vivo siempre se ataja: “Según mi información, probablemente mala…” añade regularmente.
Asís es el vocero oficial de quien él llama “la doctora”, título que la “Abogada Exitosa” no posee. Al principio creía que era irónico pero no: es genuflexión hacia quien – al menos es lo que se cree – tiene la suma del poder político en Argentina. Asís sigue presentando a esa banda de delincuentes como gente muy capaz – es lo que dice, de nuevo, aquí. No hay que descartar la posibilidad de que reciba regularmente un sobrecito del Instituto Patria (Socialista).
Veamos su teoría del empoderamiento de AF. Pura sarasa. Nadie puede empoderar a quien no tiene la más pálida idea de lo que debe hacer. El poder no se lo da la bendición [satánica] de CFK sino el voto popular. ¿Cuántas oportunidades AF desperdició de desvencijarse de la tutela de la jefa y hacer un gobierno decente? Incontables, a saber:
- A comienzos de la pandemia AF llegó a casi 70% de aprobación. Era el
momento oportuno para cambiar el gabinete que CFK le impuso y nombrar a uno
como la gente. No lo hizo.
- Cuando surgió el vacunatorio VIP AF podría haber descabezado el Min. de
Salud, inclusive a la impresentable Vizzotti. ¿Qué hizo? Usó a su “amigo”
GGG de fusible y bancó a los que se afanaron las vacunas.
- Cuando el número de muertos por covid-19 empezó a aumentar AF pierde nueva
chance de ponerse al frente. Podría haber usado a la pandemia como excusa
para deshacerse del yugo y tomar el control.
- Cuando el FdT pierde las PASO y sus propios aliados le echan la culpa
y lo insultan de arriba abajo, AF agacha la cabeza y acepta la humillación
como si nada. ¿Qué hizo? Echó al monolingüe canciller Solá,
teóricamente su amigo, y nombró a un novato impresentable.
- Sin mencionar la cantidad de veces que, dentro y fuera del país,
pronunció frases absurdas a las que sería necesario dedicar varios
artículos.
Conclusión obvia: no sólo no es posible, sino que muy peligroso, empoderar a un pusilánime.
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