Aunque la fecha de esta entrega parezca sugestiva, la intención no es saludar el nacimiento del hijo del presidente Alberto Fernández (AF), que no fue en algún hospital público sino en el mejor y más lujoso sanatorio privado de la Argentina donde la casta política y sindical suele atenderse. Por el contrario, lo que me mueve es la única intención de salvar a la Argentina que, si sigue así, corre muy serio riesgo de desaparecer como país.
Como insisto hace varias entregas, el gobierno de AF ya no tiene salvación y a cada día hunde más al país en el ridículo, la decadencia moral, la tragedia social y el atraso económico. Desde la derrota del kirchnerismo en las elecciones de medio término en 2021 su gobierno es torpedeado a diario por quienes en teoría serían sus aliados: CFK y sus comandados.
Si AF fuera menos pusilánime y tuviera algo de iniciativa ya habría tomado medidas hace tiempo. Una de ellas, algo tan básico como sacarse de encima a todos los indicados por CFK que no le responden y poner gente que pueda ayudarlo a no pasar a la historia como el peor, lejos, presidente del país.
AF es un hombre al que la Presidencia le queda muy grande. Ya lo demostró y a esta altura eso no se discute más. Y no sólo por las estupideces que dice y hace todos los días. Una de las características más importantes de un jefe de Estado es saber elegir a sus colaboradores y rodearse de gente capaz. Es algo que AF no hizo en estos 2 1/2 que lleva en la Casa Rosada.
Lo suyo no es un equipo de gobierno sino un rejuntado donde cada uno hace lo que quiere. AF echa a un canciller monolingüe – en teoría su “amigo”, que ahora se le dio vuelta – para poner a otro aún más inapto que nos hace pasar vergüenza ante autoridades extranjeras.
Cuando luego de las elecciones de 2021 los indicados por CFK lo insultaron, basurearon y sus ministros amenazaron irse, AF tendría que haberles aceptado la renuncia y exigido que todos dejaran sus cargos de inmediato para nombrar gente suya capaz de ayudarlo a comandar el país. No lo hizo y una vez más dio muestras de pusilanimidad.
Si sus aliados le ponen palos en la rueda cabe a la oposición acercarle un plan para que AF pueda ejercer con cierto decoro la Presidencia en el largo 1 1/2 año que aún le queda. Y primordialmente, evitar que, sintiéndose acorralado, renuncie anticipadamente y le entregue la Presidencia a CFK. No se trata de salvar la biografía de AF, que a esta altura ya no tiene remedio, sino de salvar al país de un colapso inminente.
Mi sugerencia es que entre representantes de JxC y del sector liberal, como Ricardo López Murphy, Luciano Laspina, José Luis Espert, Javier Milei (perdón si me olvido de alguno) le acerquen oficialmente a AF un plan de emergencia para que, en el poco tiempo que le queda, Argentina no se vaya literalmente al demonio. El objetivo de tal plan debe ser reducir el gasto público, causa primordial del déficit fiscal que, al financiarse con emisión genera más y más inflación.
Para tanto AF tendría que tomar medidas que requieren coraje: achicar drásticamente el tamaño del Estado para lo que tendría que cortar el número de ministerios, secretarías, etc.; reemplazar a ministros y secretarios que responden a CFK por gente realmente idónea – y no militantes rentados – para volver a hacer funcionar la economía argentina. De nada sirve tener en su equipo a gente que lo torpedea continuamente desde adentro.
Achicar el Estado le permitirá a AF ahorrar $ miles de millones con los que reducir el déficit fiscal y en seguida la inflación. Será posible también bajar impuestos y eliminar las retenciones al agro, el único sector de la economía capaz de producir los U$S que Argentina tanto necesita. Esto es fundamental. El país no puede seguir quemando U$S 800 millones/año para alimentar a la mafia político-sindical que hizo de Aerolíneas Argentinas su empresa privada.
No hace falta ser PhD para darse cuenta que el modelo económico – si es que se lo puede llamar así – kirchnerista lleva a la Argentina al fracaso total. Con tales medidas, que van a significar un gran alivio al sector privado, el único capaz de sacar adelante al país, la economía argentina se pondrá en marcha nuevamente.
Así, en 1 1/2 año AF podrá llegar al final de su patético mandato como alguien que, por lo menos, tuvo la humildad de escuchar a tiempo la voz de la razón.

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