Parafraseando al exministro brasileño Delfim Netto, si hay un país que "no es para principiantes", es Argentina. En los últimos 2 1/2 meses pasaron en el país más cosas que en la mayoría de los países en años.
Luego de una campaña muy agitada en la que a veces Javier Milei atacó más a su adversaria de la oposición, su hoy ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que al ministro-candidato oficialista Sergio Massa, es la primera vez en la historia, tal vez de la democracia mundial, que un candidato es elegido anunciando el ajuste – palabra históricamente traumática para los argentinos – y diciendo las medidas duras que tomaría.
Cuando Javier Milei asumió la Presidencia de Argentina el 10/12/23 y desde las escalinatas del Palacio del Congreso pronunció la emblemática frase “No hay plata”, muchos creyeron que se trataba de una mera figura de retórica, que no podría hacer mucho y que, como terminó pasando con Mauricio Macri (2015-2019), todo continuaría más o menos como estaba.
Se equivocaron de cabo a rabo: desde el primer día el gobierno Milei viene haciendo lo que prometió, y podría hacer mucho más si el anterior gobierno kirchnerista no le hubiera dejado el país en la ruina económica y social, y si el Congreso le hubiera aprobado sus DNU y la Ley Ómnibus.
Entre la pesada herencia que Javier Milei recibió se cuentan:
- Explosivo déficit público de aprox. 15% del PBI;
- Una bola de nieve de Leliqs (letras del Banco Central) estimada en U$S 30 mil millones;
- Importaciones atrasadas y no pagadas por otros U$S 28 mil millones;
- Inflación anual (oficial) del 211% con los principales alimentos habiendo aumentado más del 600% anual;
- Inflación en 10/12/23 corriendo a razón del 1,0-1,2% diario y que apuntaba a 46% para Dic/2023.
En resumen, un país económica y socialmente destruido, arruinado por décadas de inflación y corrupción galopantes.
Desde el primer día de gobierno, Milei redujo el número de ministerios de 23 a 9, cerró órganos inútiles como el Ministerio de la Mujer, el INADI, el INCAA, la agencia estatal Télam y otros que sólo servían para acomodar apaniguados políticos y el armado de millonarios esquemas de desvío de fondos públicos.
A pocos días de asumir, el gobierno Milei exhibió a la ciudadanía el insólito caso de los fondos fiduciarios, algunos con 30 años de existencia, empresas formadas con muy nobles fines, que reciben U$S millones que no pasan por el presupuesto oficial votado en el Congreso Nacional y que vienen siendo usados de manera ilícita por grupos de políticos corruptos y empresarios prebendarios para su enriquecimiento personal.
Entre los casos más sonados (hasta ahora) están:
- El fondo fiduciario formado en 1994 para ayudar a los bancos privados a soportar la fuga de depósitos provocados por el Efecto Tequila;
- El fondo fiduciario destinado a la construcción de casas populares e insólitamente administrado por el falso dirigente social Juan Grabois, quien no tiene antecedentes como ingeniero, arquitecto o constructor, por U$S 1.200 millones;
- Este último muy similar al que años atrás protagonizaron las “Madres de Plaza de Mayo” con su tristemente célebre “Sueños Compartidos” que dejó un tendal de casas sin entregar, proveedores y trabajadores sin cobrar y millones en fondos públicos desaparecidos.
Desde su llegada a la Casa Rosada el gobierno Milei viene enfrentando una serie de protestas callejeras y huelgas sindicales a las que, en los últimos días, se le sumó el conflicto abierto por un grupo de gobernadores que presionan al gobierno nacional para seguir recibiendo $$$ miles de millones que, durante décadas, usaron sin rendirle cuentas a nadie.
Son las “transferencias discrecionales” que en la campaña Milei prometió eliminar. Por décadas el sistema funcionó así: el gobierno nacional emitía miles de millones en dinero sin lastro que enviaba a las provincias sin que éstas tuvieran el deber de rendir cuentas de cómo y en qué lo gastaban. Con eso alimentó la inflación y desorganizó la economía.
Como pasa con la droga, la mayoría de los gobernadores se envició y, en lugar de usar los fondos para sanear las cuentas provinciales, atraer inversiones y desarrollar sus territorios, los usaron en beneficio propio y llenaron la máquina pública de parientes y amigos.
Un caso que sería cómico, si no fuera policial, es el de la provincia de La Rioja y su actual gobernador Ricardo Quintela, quien había prometido renunciar si ganaba Milei: tiene 39 empresas estatales provinciales, todas deficitarias y comandadas por la familia del gobernador.
El país Argentina tiene "sólo" 34 empresas estatales nacionales.
Como se dice ahora, “No la ven”. Muchos, especialmente los que se beneficiaron del sistema político que empobreció y arruinó al país, aun no entendieron que en Argentina hubo un cambio y que ya no es posible volver al pasado.
Mañana, viernes 1°/03/2024, el presidente Milei abrirá oficialmente las sesiones del Congreso. Milei marcó su discurso para las 21:00 h una vez más rompiendo con la tradición de hacerlo por la mañana.
Según se comenta, Milei lo hizo adrede para evitar que muchos diputados y senadores del interior puedan regresar a sus provincias los días jueves como habitualmente hacen.
Yo sí la veo.

Comentários
Postar um comentário