Cuando decidió dejar de ser virreinato e independizarse de España, la República Argentina, que antes se llamó Provincias Unidas del Río de la Plata, Provincias Unidas del Sud y Confederación Argentina, pasó por una cruenta guerra civil entre los que querían un estado unitario (como Paraguay) y los que defendían un país federal, como finalmente se organizó a partir de la derrota del entonces hombre fuerte Juan Manuel de Rosas (ver imagen) por Justo José de Urquiza en la batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852. Curiosamente, ambos federalistas.
Como pasa con la democracia, en algunos de los países que optaron por reproducir el sistema republicano federal presidencialista de EE.UU., con elecciones generales y de medio término que se suceden cada dos años, también el exceso de federalismo puede ser nocivo.
Es el caso de la Argentina actual: el gobierno Milei lleva a cabo un gran ajuste de las cuentas públicas que contempla:
- Reducción del tamaño del Estado,
- Eliminación de la emisión inflacionaria,
- Baja de impuestos
- Desregulación de la economía.
Hasta ahora tal esfuerzo no ha sido acompañado por provincias y municipios. Al contrario, en muchos casos provincias y municipios recrearon en sus territorios impuestos y tasas para compensar los que el gobierno nacional había eliminado en una clara afrenta a las decisiones de desregulación y reducción del tristemente célebre Costo Argentino tomadas por la Casa Rosada.
Durante los largos años de kirchnerismo y déficit público creciente financiado con emisión inflacionaria, provincias y municipios se habituaron a que el Estado nacional les enviaba transferencias discrecionales. Con esto, gobernadores e intendentes mantenían sus cuentas al día y la culpa de la inflación galopante era del gobierno nacional que a su vez se la echaba a otros: empresarios, banqueros, etc.
Es el deporte preferido de los argentinos echarle la culpa de todo lo que hicimos mal a lo largo de décadas a los formadores de precios y, si viene al caso, a un imaginario complot británico-yanqui-judío-masón. Como podemos ver, hay para todos los gustos.
El gobierno de Javier Milei obtuvo un éxito colosal al reducir la inflación mensual del 25,5% de Dic/2023 al 1,6% en Jun/2025 y podría haberla reducido mucho más rápido si el Estado nacional no tuviera que emitir todos los meses $$$ miles de millones para pagar los subsidios creados por el kirchnerismo narco-corrupto-mafioso que destrozó la economía argentina.
El éxito de Milei fue tan rotundo e inesperado que sorprendió al mundo. Por eso, ante la proximidad de las elecciones provinciales de setiembre y las de medio término de octubre, los inflacionistas de siempre atrincherados en el Senado y en los gobiernos provinciales tratan de destruirle el superávit fiscal.
No podemos dejar afuera de la trama conspiratoria a los medios a quienes Milei dejó sin pauta y que con noticias alarmantes diariamente tratan de meterle miedo a la gente común que dentro de semanas tendrá que ir a votar.
Hoy, 31/07/2025 a las 17:09 el dólar oficial cotiza a $1.339/1.385 y el dólar “blue” a $1.315/1.335.- No obstante, casi todos los medios practican el más vil alarmismo con afirmaciones escondidas entre signos de interrogación: “¿Se escapa el dólar?”
La campaña de miedo que amenaza con la vuelta del kirchnerismo le apunta, muy especialmente, a todo aquel que piense en invertir, construir una nueva fábrica, aumentar su producción, generar empleos e impuestos. Digamososea, perjudica directamente a quien vive de su trabajo al levantar el fantasma de la vuelta del pobrismo atrasista.
Después de Macri el kirchnerismo ya volvió una vez, “mejores” según decían: más inútiles, más corruptos, más sinvergüenzas.
Parafraseando a The Who, "We won't get fooled again". Que no vuelvan a engañarnos.

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