Por
estos días Cristina Kirchner festeja lo que cree haber sido el triunfo electoral de su marido hace 10 años. Como se dice en inglés, “there is no such
thing”. En las elecciones del 2003 Néstor Kirchner fue el 2do colocado con 22% de los votos, lo que
terminó dándole la presidencia gracias al abandono, antes de la segunda vuelta, de Carlos Menem, 1ro colocado que no quiso poner en juego un imaginario prestigio de
ex presidente.
En 2013
el kirchnerismo superará en el gobierno los largos 10 ½ años de Carlos Menem
(1989-1999), quien a su vez había superado con gran festejo los 9 años del
propio Juan D. Perón (1946-1955). Si a esto le sumamos los 3 años combinados de
Héctor Cámpora, Juan Perón e Isabel Perón (1973-1976) tenemos que el peronismo
gobernó durante nada menos que 33 dos últimos 60 años de la historia reciente de
nuestro rico-pobre país.
Para
la mayoría de argentinos fuera del círculo de poder hay poco y nada que
festejar. Luego de 10 años de gobierno “nacional y popular”, “crecimiento con
inclusión” y “modelo competitivo” - todas frases de efecto usada por el kirchnerismo - Argentina está hoy mucho peor que en el período
pre crisis del 2001:
- la inflación ya supera el 30%, la más alta de Latinoamérica;
- emisión monetaria sin lastro;
- pérdida de mercados externos por falta de competitividad;
- recesión interna y caída de las ventas;
- escasez de productos tradicionales como carne, leche, yerba mate;
- restricciones a la importación que frenan aún más la economía;
- brecha cambiaria que llega al 80%;
- precarización del trabajo;
- aumento de la informalidad y las villas miseria;
- papelones varios de nuestro país en la escena internacional.
Como
si no bastara, el desastre económico y social perpetrado por el kirchnerismo viene acompañado de corrupción galopante. Los casos de malversación de dinero público no cesan e involucran a la mismísima
presidente. El más reciente, que por estos días tiene en vilo a la opinión
pública, es la llamada “ruta del dinero k” que revela la sobrefacturación de
obra pública a cargo del “empresario k” Lázaro Báez y el lavado del dinero mal habido mediante la apertura de empresas y cuentas radicadas en Belice, Panamá, Suiza y otros paraísos
fiscales.
A esta
altura podemos afirmar que se trata del gobierno más corrupto de la historia argentina. Nunca
antes en nuestro país se robó tanto y tan descaradamente como ahora. El avasallamiento
de las instituciones que hizo del Poder Legislativo un mero sello de aprobación de todo lo que venga del Ejecutivo y somete al Poder
Judicial a ataques constantes deja al ciudadano indefenso ante un régimen
opresor para el cual "democracia" nada más es que una fachada conveniente.
Para
los que padecimos los ’70, nada de esto es nuevo. El peronismo siempre nos sometió a este tipo de descalabro en nombre del "pueblo" al que declama defender. Si corrupción hay en todas partes y en todos los
gobiernos, la del peronismo es desenfrenada, desfachatada y sin límites.
Se engañan
los que creen que el kirchnerismo - el más reciente disfraz del peronismo narco-corrupto-mafioso - va a "recapacitar" y cambiar su conducta, algo que nunca va a suceder. “El zorro pierde el pelo pero no las mañas”, dice el dicho. Es preciso entender
que no se van a ir solos. Al contrario, mientras el pueblo no los expulse van a seguir robando y destruyendo al país.
Hay que sacarlos antes que sea demasiado tarde.

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