Acabo
de leer en LN la entrevista que Diego Sehinkman le hizo al exjefe de JP y Montoneros,
Juan Carlos Dante Gullo. Tuve que hacer un esfuerzo para leerla hasta el final,
tal el asco que me provocó. Como hace poco Roberto Perdía, otro ex Montonero asesino, Dante Gullo defiende lo actuado por la organización guerrillera en los ’70. Con eso muestra que, en
realidad, el pueblo y el país nunca les importó un bledo y que las lindas palabras
“de izquierda” que proferían eran sólo para engañar incautos, muchos de los cuales llevaron a la muerte.
Adolescencia.
En 1973, a los 16 años de puro idealismo, las palabras de orden de tipos como Dante Gullo, Mario Firmenich y Roberto Quieto encendían mi entusiasmo adolescente.
Las ideas de liberación política y económica del país despertaban en mí un genuino fervor patriótico. Por un felizmente breve periodo el discurso de
izquierda me fascinó y fui a diversas manifestaciones.
Hoy entiendo que podría haber sido yo uno más de los muchos jóvenes ingenuos que esos delincuentes alucinados mandaron a la muerte. Afortunadamente me
di cuenta a tiempo de que no eran jóvenes idealistas sino terroristas asesinos capaces de cualquier cosa para
alcanzar sus objetivos políticos inconfesables. La entrevista de Dante Gullo muestra que nada ha cambiado.
El
pasado. Dante Gullo y sus compañeros de guerrilla no son inocentes sino corresponsables
del baño de sangre de los ’70. Las consecuencias de los hechos que protagonizaron asombran aún hoy a la Argentina. Cuatro décadas después, tipos como Dante Gullo intentan
reivindicar sus acciones e insisten con su falso papel de víctimas. Sus propias
palabras lo deschavan:
- Formó parte de las columnas que Perón llamó “estúpidos que gritan” y echó de la histórica Plaza de Mayo el 1°/05/1974;
- Estuvo preso en 1975, o sea, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón antes del golpe militar;
- Se salvó de la muerte “no sabe como” aunque muchos lo sospechamos: delatando a sus compañeros.
Los
hechos no dejan lugar a dudas: las “organizaciones especiales” usaron a Perón para arrimarse al poder, al mismo tiempo que Perón los usó para fustigar a los sucesivos gobiernos militares. Cuando no los necesitó más Perón intentó sacárselos de
encima, los puso fuera de la ley y los persiguió con las fuerzas del Estado. Ya era tarde: las fuerzas del mal se habían desatado.
La
represión a la subversión. Comenzó con los decretos de enero de 1974 del mismísimo Perón a escasos 3 meses dentro de su terceira presidencia. Dante Gullo, como Firmenich, Abal Medina, Nilda Garré, Roberto Perdía y otros,
formaba parte de una elite dirigente guerrillera que “zafó” sospechosamente de la
tortura y de la muerte que sí padecieron otros aprox. 8.700 argentinos y
extranjeros.
El
presente. Como si fuera poco, Dante Gullo defiende el actual corrupto y mafioso gobierno kirchnerista y el
accionar de los militantes rentados de La Cámpora. “Ojalá
hubiera muchos Lázaro Báez”, llega a decir, nada menos que la cabeza hoy más visible de la inaudita
corrupción que asola a la Argentina.
Se comprende: Dante Gullo es otro de los beneficiados
por la pauta de publicidad oficial. Mientras algunos, como Amado Boudou, intentan esconderlo, Dante Gullo lo admite como quien tiene total certeza de su impunidad. El negocio es
tan rentable que alimenta también a sus hijos.
Es el modelo de país que ya querían imponernos en los ’70: la “patria socialista”, un régimen totalitario a la cubana, en el que los fondos públicos se reparten
entre un selecto grupo de amigos del poder. El sometimiento de todo un pueblo a
la voluntad de un líder vitalicio que se pretende iluminado. El verso de la liberación siempre fue sólo una cortina de humo.
Es el mismo triste camino por el que hoy transitan países
como Angola, Nicaragua, Venezuela y ahora la Argentina del kirchnerismo narco-corrupto-mafioso.
Sólo el pueblo argentino puede detener este desastre.
La entrevista
completa en:

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