"La Convertibilidad fue lo mejor que le pasó a la Argentina en los últimos 100 años."
Ya perdí la cuenta de cuántas veces lo dije, por eso lo vuelvo a repetir. El clima de estabilidad monetaria, normalidad económica y atracción de inversiones que se vivió en Argentina, principalmente entre 1991 y 1997 no tiene antecedentes en el último siglo de la historia del país.
Las causas de la caída de la Convertibilidad no fue el programa de estabilidad original en si, sino la codicia de la clase política. El mismo ex ministro Domingo Cavallo ya lo explicó hasta el cansancio. Por un lado, las provincias argentinas se endeudaban en dólares con garantía de recaudación futura de impuestos. Por otro, a partir de un dado momento el propio gobierno nacional pasó a tomar deuda en dólares para sostener el cambio fijo 1 a 1. Mientras, Menen le decía al mundo que el déficit fiscal de Argentina no superaba el 3% del PBI, nivel considerado tolerable según los estándares internacionales.
Antecedentes. Luego del Tequila (1994), la crisis de México a quien el gobierno de Bill Clinton rescató con una ayuda de USD 20 mil millones, Argentina fue capaz de recuperar depósitos bancarios y en 1995 Menem obtuvo la reelección. El humor económico internacional empezó a cambiar con la Crisis Asiática (1997) y el Default Ruso (1998). La guinda del postre fue la Devaluación Brasileña 1999. Ignorando todo esto, Argentina continuaba atada al cambio fijo 1 a 1, sus exportaciones perdían competitividad en los mercados internacionales y el mercado interno se llenaba de productos importados.
Los números oficiales dan cuenta que Argentina entra en recesión técnica – o sea, 3 trimestres seguidos sin crecimiento – a mediados de 1998 cuando aún faltaban 18 largos meses para la asunción del próximo presidente. Esto quiere decir que los problemas argentinos se inician en 1997. Pero Menem quería la re-reelección y, en la imaginación popular, el 1 a 1 era su mejor propaganda. Por eso, prefirió ignorar las nubes negras que se acumulaban sobre la economía.
Para colmo de males, en una demostración de
estupidez explícita de la clase política argentina, el Congreso había aprobado la ley que fijaba en 1 a 1 el precio del dólar – como
si el tipo de cambio se pudiera determinar por ley.
Hoy, 20 años después,
mucha gente aún cree que Convertibilidad y 1 a 1 son lo mismo. No lo son. Si se
hubiera hecho una salida ordenada y gradual – algo que parece impensable
en Argentina – el peso podría haber continuado convertible a 1,10 1,15 ó 1,20 - como sucedía con las monedas europeas antes de la introducción del Euro en 2000, e inclusive después, cuando la nueva moneda de la UE pasó a flotar ante el dólar.
Esa fue la bomba de tiempo que Menem le dejó armada a Fernando De la Rúa, un radical que, para colmo, tenía dentro de la Alianza a enemigos radicales y peronistas que terminarían precipitando su renuncia. Una vieja máxima dice que el poder no es algo que se guarda en un cajón sino que se debe ejercer activamente todos los días.
Victorioso en la campaña electoral, De la Rúa no supo, no pudo o no quiso desarmar esa bomba. Cuando llega al gobierno en Dic/1999 ya tenía poco tiempo, es verdad, pero en lugar de una salida gradual y ordenada del 1 a 1, con su heterodoxo ministro José Luis Machinea prefirió dar un impuestazo, medida típica populista. Con eso agravó el problema económico y el descontento social.
En los 2 años que estuvo en la Presidencia, De la Rúa nunca entendió qué estaba en juego y qué había que hacer. Cuando se le empezó a caer la estantería tiró manotazos de ahogado como el nombramiento de Ricardo López Murphy, que sólo duró 14 días como ministro, y el posterior llamado de urgencia a Domingo Cavallo en marzo de 2001, cuando ya era tarde. Cavallo intentó varios caminos, entre ellos un préstamo puente del FMI denominado blindaje que le habría permitido a la Argentina salir gradualmente del 1 a 1 e ir hacia una devaluación ordenada que el ministro denominó factor de empalme sin matar a la Convertibilidad.
Lamentablemente, las condiciones económicas se habían deteriorado a tal punto que, a última hora, el FMI negó ese préstamo. Ya no había más tiempo para salvar a la Convertibilidad. Argentina no fue capaz de salir con orden del 1 a 1 que, a esa altura, se había convertido en una trampa mortal.
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