Uno no deja de sorprenderse con la pasión, mejor dicho, el fanatismo que el fútbol despierta en todo el mundo. En cualquier partido de básquet o vóley se ven muchos más lances bonitos y tantos que en una partida de fútbol, que muchas veces termina en 0x0. Aun así, es el fútbol el que lleva decenas de miles de personas a un estadio y pone millones frente a una TV. En Arabia Saudita, quién diría, las autoridades decretaron feriado por el triunfo sobre Argentina, algo impensable en otros tiempos.
En Argentina, como siempre, 45 millones de DTs opinan que Lionel Scaloni tendría que haber sacado a este y puesto a aquel otro. Los cuatro días anteriores al partido con México fueron terribles. El DT argentino anunció que haría cambios y salió con un 4-4-2: E. Martínez; Montiel, Otamendi, L. Martínez, Acuña; Di María, De Paul, Rodríguez, Mac Allister; Messi, L. Martínez, una formación si se quiere cautelosa, pero con la presencia del enérgico lateral Acuña para el desborde por la punta izquierda.
El 1er tiempo fue de terror. Los jugadores argentinos, visiblemente tensos, no atinaban a hilvanar una jugada decente. México marcaba, ocupaba bien los espacios y atacaba de contra. A los 45’ una espectacular atajada del arquero Emiliano Martínez evita lo que sería el gol mexicano.
Al contrario de la partida anterior, en que pareció dormida, Argentina salió a jugar el 2do tiempo con más disposición. A los 6’ un tiro libre de Messi se fue por arriba del travesaño. Tras buena jugada de Di María por la derecha a los 18’ Messi recibe fuera del área a un par de metros de la media luna y mete un zurdazo seco que se mete en el rincón inferior izquierdo del arquero Ochoa. Argentina finalmente respiraba y volvía a tener esperanzas.
En esta partida vi algo difícil de entender: en más de una ocasión, Rodrigo De Paul, mediocampista de armado y distribución y uno de los pilares del equipo, intentó desbordar por la derecha como atacante, una jugada y un sector del campo con los cuales no está familiarizado. Queda la incógnita de si fue orden del DT o iniciativa del propio jugador.
Gracias a la ventaja parcial Argentina dejó el nerviosismo atrás, pasó a jugar mejor. A los 41’ córner de la izquierda para Argentina. En lugar del tradicional centro al área, De Paul pasa para Messi que sirve Enzo Fernández que había entrado en lugar de Lautaro Martínez. El juvenil argentino entra en el área, con un movimiento de cuerpo se saca de encima a dos mexicanos y con la cara interna del pie derecho coloca la pelota en el ángulo izquierdo lejos del alcance de Ochoa. Golazo para sellar el triunfo argentino.
Ahora, a pensar en la fuerte y disciplinada Polonia del goleador Lewandowski que se despachó con un contundente 2x0 sobre Arabia Saudita.

Comentários
Postar um comentário