Y cuando digo nueva oportunidad me refiero a que la Argentina necesita desvencijarse definitivamente de la desgracia, el atraso, la decadencia que el peronismo kirchnerismo narco-corrupto-mafioso fue y es para el país.
Como ya dije, el desafío que Javier Milei enfrentará a partir de mañana como presidente de la Argentina es colosal:
- Reservas internacionales negativas entre U$S 10 y 15 mil millones, que deja a su gobierno sin margen de maniobra cambial y monetaria;
- Todos los acuerdos con el FMI incumplidos por el gobierno de Alberto Fernández y su ministro-candidato Sergio Massa;
- Crecimiento nulo o negativo del PBI hace 12 años, desde el 2do gobierno de Cristina Kirchner (2011-2015);
- Caída de los índices de producción en todos los rubros industriales;
- Emisión monetaria de entre 2% y 3% del PBI durante la elección para favorecer al ministro-candidato Sergio Massa;
- Inflación anual que según las últimas proyecciones ya supera los 200%;
- Pobreza e indigencia en niveles nunca vistos y cercanos al 50%;
- Argentina en los últimos lugares en las pruebas Pisa;
- Falta grave de insumos de producción por la falta de dólares y las restricciones a la importación;
- De las 24 provincias argentinas, 21 son deficitarias y no recaudan lo necesario para mantener su propio aparato de gobierno;
Desde que resultó electo Javier Milei le dio un claro recado a la sociedad como un todo y en particular a gobernadores de provincias, intendentes municipales y gerentes de la pobreza: “No hay plata”.
Con esta simple frase de tres letras el presidente electo dio a entender que, como dijo un preceptor que tuve en la secundaria en los ’70, “Se acabó la que se escribe con jota”.
Javier Milei no puede y no debe cometer en 2023 el mismo error que Mauricio Macri en 2015: hacerse el buenito, no hacerle saber a la ciudadanía la pesada herencia que recibe, hacer de cuenta que se puede seguir más o menos igual que antes y rezar para que le salga bien.
Si en 2015 Macri recibió de CFK una bomba de tiempo (que no supo desarmar), la Argentina que Javier Milei recibe hoy está mucho peor en todos los índices. No hay más lugar para wishful thinking.
Milei también anunció que “No habrá gradualismo”. Es una discusión político-filosófica que se dio durante los años Macri. Si entonces había algún margen de maniobra, la ruinosa administración Alberto Fernández lo hizo desaparecer, especialmente con la llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía.
Vaticiné que Sergio Massa, hombre sin escrúpulos, con gran ambición de poder pero sin preparación para el cargo, sería un fracaso (ver aquí) y no me equivoqué.
Lo que sí debe hacer el presidente Javier Milei y deseamos que pueda hacerlo desde el primer día:
- Achicar el Estado: reducir el número de ministerios, etc. para economizar recursos y poder bajar impuestos;
- Eliminar todos os órganos inútiles creados por el kirchnerismo y auditarles todas las cuentas;
- Rever todos los nombramientos y pases a planta permanente del kirchnerismo en el último año por lo menos;
- Echar a todos los ñoquis, transas y acomodados de los órganos del Estado que puedan sobrevivir a la motosierra;
- Auditar y recensear todos los planes sociales y que el subsidio vaya directamente al beneficiario;
- Eliminar la intermediación de los llamados gerentes de la pobreza;
- Pactar con gobernadores el fin de las transferencias discrecionales, una de las principales fuentes de emisión e inflación.
Con la economía de recursos generada por estas medidas iniciales será posible dar señales claras a los argentinos y al mundo y al menos paliar los duros tiempos de cambios que se vienen.
Los argentinos no queremos volver a frustrarnos como en 2015-2019.

Comentários
Postar um comentário