Pasados seis meses de gobierno, el presidente Milei aún no tiene una ley aprobada. Es la primera vez que algo así sucede en la historia argentina. Todos sus antecesores, inclusive los más incompetentes y corruptos, contaron con la aprobación del Congreso a sus propuestas, inclusive las más cuestionables.
Es probable que esto cambie la próxima semana cuando en Diputados se apruebe la Ley de Bases que acaba de salir del Senado.
Hasta ahora la casta política le hizo perder, no sólo al gobierno Milei sino al país, un tiempo precioso en que no fue posible avanzar más allá de la caída de la inflación y el inédito superávit fiscal. Dos marcos notables que sorprendieron al mundo y son muy necesarios pero no suficientes.
A partir de la tan esperada aprobación de la Ley Bases se abre para el gobierno Milei una nueva e imprescindible etapa de desregulación de la economía y baja de impuestos que debe incluir:
- Salida del cepo cambiario: si en un mercado no se puede comprar, tampoco se puede vender;
- Unificación del mercado de cambio e introducción de la llamada “flotación sucia”, o sea, administrada;
- Reducción y/o eliminación de impuestos distorsivos que afectan a la producción como el “PAIS”, “Impuesto al Cheque”, “Bienes Personales” y, muy especialmente esa aberración llamada “Ingresos Brutos”;
- Eliminación de las retenciones a la exportación, un absurdo que no existe en prácticamente ningún otro país del mundo;
En los últimos días el BCRA anduvo vendiendo más dólares que comprando y aún los tiene en muy escasa cantidad. Según diversos analistas, el dólar ya estaría atrasado, lo que tanto el presidente Milei como el ministro Caputo niegan. Que el BCRA tenga que vender dólares para defender la cotización no es bueno, ya se hizo muchas veces antes, siempre dio malos resultados y terminó en maxidevaluaciones.
Primero, porque el BCRA no cuenta con reservas como para enfrentar un ataque especulativo. Segundo, porque un BC de país emergente nunca le puede ganar al mercado que dispone de U$S miles de millones para especular. Tercero, porque intervenir en el mercado de cambio es contraproducente y no tiene nada que ver con el liberalismo económico.
Adrede o por distracción el gobierno Milei dejó pasar la ventana de oportunidad que se le presentó hasta abril cuando la brecha entre oficial y paralelo estacionó por un buen período en 11-12%. Era el momento ideal para liberar y unificar el mercado de cambio: si el dólar oficial hubiera trepado hasta el nivel del blue, el salto no habría sido muy dramático.
Por estos días, Jun/2024, el dólar recupera valor frente a las principales monedas del mundo. En Argentina, después de meses de calma, la brecha volvió a subir en mayo – probable consecuencia de la liquidación de exportaciones agrícolas – y ya alcanza 37% de acuerdo al siguiente cálculo:
- $1.300 (blue) / $945 = 37,5%
- $1.274 (MEP) / $945 = 34,8%
- $1.292 (CCL) / $945 = 36,7%
Si la valorización del dólar en el mundo continúa es probable que la brecha vuelva a aumentar. En tal caso el gobierno Milei no debe esperar más para liberar el cepo y unificar el mercado de cambio cuanto antes como inclusive le recomienda el propio FMI.

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