Esta semana el presidente Javier Milei viajó a Italia a encontrarse con la Primera Ministra Giorgia Meloni y, con su viaje, profundizó aún más la inexplicable pelea que insiste en mantener con su vicepresidente Victoria Villarruel.
Según la Constitución Argentina, el vicepresidente tiene la función de presidir el Senado. El vicepresidente no es “senador” y sólo puede votar para desempatar una votación. Esta es la situación de Vicky Villarruel que, como no podía dejar de ser, ya ha desempatado a favor de su gobierno, que es el mismo de Javier Milei.
Resumidamente, Javier Milei viajó el jueves 12 al medio-día, pero insólitamente el escribano con el acta del traspaso del mando para la firma de la vicepresidente sólo se presentó en el recinto del Senado, donde Villarruel habitualmente despacha, a las 19:00 cuando el presidente estaba en vuelo había 7 horas. Tal demora configuró la situación de acefalía.
Puse mi opinión en redes sociales aún antes de leer el racconto de LN aquí y veo que no me equivoqué:
Todo el episodio resulta muy sospechoso y llama la atención que hasta ahora ningún medio de prensa haya invitado a la vicepresidente a que explique su versión de los hechos. Lo único que vemos es la versión de Presidencia culpando a la vicepresidente y la reproducción de mensajes de WhatsApp.
Veo tres posibles explicaciones:
- La vicepresidente y/o su secretaria recibieron la comunicación pero, a sabiendas o no, no acusaron recibo. Esto no tendría mucho sentido porque para Villarruel sería mucho más importante ocupar la Presidencia aunque más no fuera por 48 horas.
- Fue todo armado adrede para que la sesión en que se expulsó al senador Kueider del Senado se pueda anular y así evitar que su suplente, de la corrupta agrupación La Cámpora, asuma la banca. Tampoco tendría mucho sentido porque, para ello, Villarruel tendría que prestarse a hacer papel de incompetente.
- Si el escribano sólo se presentó en el Senado con el acta a las 19:00 h como se informa, hay fuertes indicios de que alguien le hizo una zancadilla a Villarruel al no llevarle el acta de asunción con la anticipación debida. En tal caso, más que del escribano, la responsabilidad es de quien le da órdenes: la secretaria de la Presidencia.
Mensajitos de WhatsApp como los que muestra Eduardo “gasearon a la nena” Feinmann en su programa de radio no son el medio de comunicación más adecuado entre el presidente y su vice para tratar importantes asuntos de Estado como el traspaso del mando.
Si el presidente Milei viajaba a las 12:00 p.m., el acta tendría que haber estado lista y firmada horas antes y no después. Argumentos como "todo el mundo sabía" o “el portavoz presidencial anunció” que el presidente viajaría no son válidos.
Lo único válido es el documento oficial de traspaso del mando preparado por el escribano presidencial que, a lo que parece, no se puso a disposición de la vicepresidente Victoria Villarruel sino cuando ya hacía 7 (siete) horas que el presidente Javier Milei se había ausentado del país.

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