Jamón crudo. Siempre que tengo oportunidad le cuento a familiares y amigos brasileños que prácticamente pasé a consumir jamón cocido en Brasil. Es que mientras viví en Buenos Aires siempre consumí jamón crudo, probablemente por influencia de mis ancestrales italianos y españoles que consumían el producto casi con exclusividad.
En Brasil el jamón crudo siempre fue muy caro, un verdadero artículo de boutique, con precios 5 ó 6 veces más altos que los del jamón cocido. No obstante, a partir de la apertura a las importaciones de los '90, el jamón crudo pasó a tener presencia habitual en los puntos de venta, especialmente los frecuentados por la clases media y media alta.
¿Y cuál fue el jamón crudo que los brasileños pasaron a consumir? No el argentino sino, principalmente, el prosciuto de Parma italiano y el Pata Negra español. Increíble: los argentinos que siempre tuvimos al jamón crudo como artículo de consumo habitual no supimos aprovechar esta estupenda oportunidad de mercado y ofrecerles el producto a los hermanos brasileños. Entiendo que alguna vez empresas argentinas intentaron colocar aquí jamón crudo pero fue en pequeñas cantidades y por poco tiempo. Yo nunca lo vi.
Peruas. A mediados de los '90, ya en pleno frenesí de consumo del Plan Real, en Brasil se pusieron de moda las peruas - combis en Argentina - un vehículo utilitário novedoso en aquel momento y muy apreciado por flotilleros del transporte escolar y de pasajeros en general.
Pocos años antes Renault Argentina había lanzado la Renault Trafic - con un divertido comercial de TV producido en Buenos Aires que venía como anillo al dedo en este nicho de mercado. La Trafic vendió aquí un buen número de unidades pero a los pocos el mercado quedó prácticamente tomado por las peruas Asia Topic, Kia Besta y hasta la pequeña Asia Towner, todos modelos fabricados en la lejana Corea del Sur que ya aparecía como gran exportador de automóviles.
Son dos ejemplos más de segmentos de mercado que los exportadores argentinos podrían haber aprovechado mejor y que, entretanto, cedieron alegremente a competidores más eficientes, en este caso de Italia, España y Corea del Sur.
Comercio externo no es sólo vender. Cuando dos países tienen una relación comercial equilibrada, si uno vende más puede también comprar más de su socio comercial. Es, como dicen los americanos, una relación win-win en la que todos ganan.
Al contrario, el proteccionismo es una relación nefasta, lose-lose, en la que todos pierden - y es el consumidor quien paga la cuenta.
Al contrario, el proteccionismo es una relación nefasta, lose-lose, en la que todos pierden - y es el consumidor quien paga la cuenta.

Comentários
Postar um comentário