En los últimos tiempos algunos países vienen legalizado la práctica del aborto. Confieso que no entiendo por qué una mujer, que no haya sido estuprada, o a quien el embarazo no le represente riesgo de vida, estaría a favor del aborto. Para una mujer normal llevar un nuevo ser en su vientre debería ser motivo de inmensa alegría.
El aborto no
es método anticonceptivo. La mujer sexualmente activa y que no desea hijos tiene a su
disposición una gran variedad de métodos para protegerse del embarazo no deseado: condón masculino y femenino, píldora, diafragma, DIU, píldora del día
después, implantes hormonales, etc. Si la mujer queda embarazada sin desearlo
es porque ella y/o su compañero no tomaron las necesarias precauciones ANTES del sexo.
La decisión
de abortar NO ES exclusiva de la mujer, como afirma el nuevo feminismo. Abortar no
es como sacarse una verruga o un quiste sebáceo. El feto que será abortado es
un nuevo ser en formación que fue necesariamente engendrado y concebido por otros dos seres.
Que sea la mujer quien deba llevarlo en su vientre por nueve meses fue la decisión de una
entidad superior sobre la cual el ser humano, hombre o mujer, no fue consultado.
Por lo
tanto, la decisión de abortar no le cabe exclusivamente a la mujer como dicen las nuevas feministas. La decisión unilateral que sí le cabe a la mujer es ser responsable y
protegerse ANTES del sexo. Y no vale el gastado argumento de que su
compañero, permanente o eventual, no acepta usar un método anticonceptivo.
Eso
no existe más. Hoy la mujer manda y el sexo sólo tiene lugar si ella así lo quiere. Si tu compañero
no te acepta como eres, ¿por qué sigues con él? ¿Por qué te arriesgas a un embarazo no
deseado y a un peligroso aborto?
Además, que
el aborto sea legal no significa que esté libre de riesgos. La mujer puede
sufrir secuelas serias, tanto físicas como mentales, aun sometiéndose al
aborto legalmente y en un hospital.
El aborto
sólo se justifica en dos casos: 1) Emergencia médica, cuando la continuación
del embarazo representa riesgo de vida; 2) Emergencia policial, cuando el embarazo es
resultado de crimen de violación.
No se puede justificar el aborto por el simple
hecho de que la mujer practicó sexo sin protegerse y, tiempo después, descubre que quedó embarazada. Esto es irresponsabilidad extrema, tan o más aberrante que un hombre que abandona a su mujer y a su hijo.
La cuestión
de fondo aquí no es que el aborto sea legal, lo cual es perfectamente
defendible, sino que las autodenominadas feministas buscan transferirle la cuenta de su
irresponsabilidad sexual al ciudadano contribuyente anónimo: “Yo me divierto y, si me embarazo, que el
aborto me lo pague otro.”
Conducta irresponsable e inaceptable. Puede significar poco en países pequeños y civilizados, como Irlanda
o Dinamarca, pero ser un costo económico y social insoportable para
los ya sobrecargados e insuficientes sistemas de salud pública de países más
populosos como Argentina o Brasil.
La
consecuencia más probable de tornar el aborto legal y gratuito es que una mujer de 20 ó 30 años, que practicó sexo en forma irresponsable, sin protegerse, termine
ocupando un lecho de hospital que podría salvarle la vida a un paciente que no
tuvo nada que ver con su (de ella) momento de diversión inconsecuente.
Es
mentira que los países que legalizaron la práctica hayan reducido el número de
abortos. Al contrario, con el aborto legalizado la inconsecuencia se disemina
por las camadas más jóvenes y fértiles de la población femenina. Las estadísticas muestran que, en esos países, la cantidad de abortos ha aumentado en forma exponencial.
Consejo a las jóvenes: si te gusta hacer sexo
pero no quieres quedar embarazada usa alguno de los muchos métodos anticonceptivos que la industria farmacéutica pone a tu disposición.
De esta forma no tendrás que someterte más tarde a un arriesgado aborto
y asesinar al nuevo ser inocente que ya llevas en tu vientre.

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