Argentina
acaba de ser eliminada por Francia. Se termina el sueño argentino de avanzar en el Mundial
de Rusia 2018 y también el sufrimiento de ver a la peor
selección argentina de los últimos años. Perder o ganar forma parte de un
juego como el fútbol en el que los imponderables son muchos. Perder jugando mal
prácticamente todos los partidos desde la fase de clasificación es inaceptable y
muestra que durante mucho tiempo el trabajo se hizo mal.
Es
innegable que a los argentinos La Selección nos toca muy hondo y no fue
diferente con este conjunto extraño, mediocre, burocrático, sin ideas ni ganas,
mal entrenado por un DT como Jorge Sampaoli al que una selección dos veces
campeona del mundo le queda demasiado grande.
Apuntar errores
no sirve para encontrar culpados sino para que no se vuelvan a repetir. Durante
el Mundial explotó la noticia de que el DT no comandaba el grupo. Se dijo que
el verdadero dueño del equipo era Messi y que éste sólo dejaba jugar a sus
amigos: Mascherano, Agüero, Higuaín, Di María, etc., justamente los hombres
de los que mucho se esperaba y que en mayor o menor medida decepcionaron.
Si esto es
verdad: a) Jorge Sampaoli debería haber renunciado o sus superiores deberían haberle pedido la renuncia; b)
La dirección de AFA debería haber intervenido ya no para salvar a ese equipo en
particular sino a la selección como representante de todo un país.
No es fácil
analizar fútbol con tantos rumores alrededor del grupo y problemas que
empezaban ya en el vestuario. Del lado del DT, una cosa es entrenar a equipos
chicos de Chile, España y hasta la propia selección chilena y otra muy
diferente a la selección argentina. Sampaoli nunca entendió qué estaba en
juego y no supo conquistar la confianza del grupo. Su selección argentina no
jugó a nada, no atacó, no defendió ni pasó bien pelota. No tuvo velocidad ni peso
ofensivo. Hombres miedosos gastaron preciosos minutos de cada partido pasándola
atrás o al costado.
Jorge Sampaoli
paró siempre mal al equipo e hizo mal los cambios o en forma inoportuna. Llevó a
jugadores que se destacan en sus clubes, como Dybala o Lo Celso, a los que
nunca les dio una oportunidad. El DT de brazos tatuados y figura francamente grotesca
no supo repetir la fórmula [Messi + 10] que tan bien le funcionó a Alejandro Sabella
en Brasil 2014.
Una
selección que se clasifica al Mundial en forma dramática en el último partido (Ecuador
1x3 Argentina, en Quito) necesita una renovación y levantar el ánimo. Sampaoli convocó
a hombres a los que la camisa parece pesarles demasiado: Tagliafico, Meza, Mercado,
Enzo Pérez, Pavón. En las cuatro partidas que jugaron vimos con rabia y tristeza
como se sacaban la pelota de encima en lugar de pasarla con habilidad e inteligencia
ofensiva.
La tragedia
se completa con un Lionel Messi abúlico, sin ganas, ausente, que caminaba la
cancha como diciendo: “Yo ya cumplí con la clasificación”. Inexplicable que el
cinco veces mejor jugador del planeta no haya tenido un resto para despedirse de
un Mundial en gran forma como todos esperábamos.
La buena
noticia es que con la eliminación en Rusia 2018 se termina la messidependencia y también su club de amigos. Difícilmente la próxima selección argentina tenga a alguno de los responsables de este nuevo fracaso.
Los actuales dirigentes de la AFA son, para variar, un grupo de impresentables pero igual se espera que tengan la cordura de proponer de ahora en más un trabajo serio como el fútbol argentino dos veces campeón del mundo se merece.
Los actuales dirigentes de la AFA son, para variar, un grupo de impresentables pero igual se espera que tengan la cordura de proponer de ahora en más un trabajo serio como el fútbol argentino dos veces campeón del mundo se merece.

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