En el diario virtual Prensa Republicana (ver aquí) me encuentro esta conferencia CEPAC Brasil 2023 con la participación de los argentinos Nicolás Márquez, abogado, escritor y director del diario, Cristián Iturralde, escritor e historiador, y el actual diputado federal brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro.
El encuentro de sólo 30’ que puede ser encontrado en YT (enlace aquí) fue claramente mileista y bolsonarista y se realizó a fines de Set/2023. Los foristas se esforzaron por encontrar un inexistente hilo conductor histórico entre Trump (mencionado brevemente), Bolsonaro y Milei identificando a estos dos como de derecha.
Aclaración mía: Bolsonaro no es "de derecha" sino derecha burra.
Algo parecido sucedió en Brasil durante la campaña de 2018 que llevó a Jair Bolsonaro a la Presidencia. Sus seguidores se empeñaron en trazar un paralelo entre Donald Trump, que había llegado a la Presidencia de EE.UU. en 2017 y a quien hasta la pandemia le iba muy bien, principalmente en el campo económico, siendo su principal logro la exitosa reducción del impuesto a la renta para personas físicas y jurídicas, y el torpe y limitadísimo Jair Bolsonaro.
Donald Trump, el hijo de un millonario que se hizo billonario (en U$S) en el riquísimo mercado inmobiliario de Nueva York y ya en los años ’80 era una celebridad, no tenía ni tiene nada que ver con Jair Bolsonaro, un mal militar que terminó expulsado del Ejército Brasileño por conspirar para plantar bombas en sus dependencias por un simple reclamo salarial.
En cualquier país serio un militar así habría sido humillado, rebajado y sus insignias arrancadas delante de la tropa por haber atentado contra la institución. En Brasil no: el STM (Superior Tribunal Militar) no lo castigó sino que lo premió pasándolo a retiro con patente y sueldo de capitán. Una vez más, la cuenta de mantener a un desequilibrado mental se la endilgaron al ciudadano contribuyente.
Volviendo a Nicolás Márquez, me cuesta entender por qué un hombre inteligente, abogado, que tiene varios libros publicados y da conferencias por el mundo, decide juntarse con un típico exponente de la derecha estúpida brasileña como Eduardo, el hijo 03 de Jair Bolsonaro que desperdició sus 4 años de mandato presidencial hablando y haciendo cuanta estupidez le pasaba por la cabeza.
Tal vez por la barrera del idioma, la distancia o las diferencias de idiosincrasia entre ambos países, los argentinos aún no aprendieron a leer correctamente las señales políticas brasileñas. Así, termina arraigándose la idea de que Jair Bolsonaro habría sido un buen presidente de derecha al que una hipotética conspiración le habría impedido gobernar y, al final, reelegirse.
La realidad es diferente. La administración Bolsonaro fue muy nociva para Brasil y para la verdadera derecha. Sólo no fue peor porque su ministro de Economía Paulo Guedes resistió y mantuvo su buena administración hasta el fin a pesar de haber tenido motivos de sobra para dejar el gobierno.
La conducta de Bolsonaro durante la pandemia fue desastrosa. La frase que Eduardo repite en el video, “Fica em casa, a economia a gente vê depois” no es “de la izquierda” como alega, sino del propio Jair Bolsonaro que se la achaca a sus adversarios.
Los ministerios de Salud y de Educación, por ejemplo, los más importantes para cualquier país en desarrollo, especialmente durante una pandemia, fueron los que más sufrieron durante la gestión Bolsonaro que los entregó a incompetentes y/o los abandonó a su suerte nombrando a ministros sin cualquier aptitud o interés por las respectivas carteras (ver aquí).
El manejo de las relaciones internacionales de su canciller Ernesto Araújo nunca tuvo una brújula. Lo único que se vio fue una declamada e infantil alineación automática con el gobierno Trump – esto en un país como Brasil que se enorgullece de su tradición diplomática basada en las líneas maestras trazadas por su máximo exponente, el Barão do Rio Branco.
Bolsonaro favoreció la corrupción. Por medio de su Procurador General Augusto Aras destruyó la Lava Jato, tan elogiada en Argentina y tal vez la operación de combate de la corrupción más exitosa del mundo. Bolsonaro llegó a jactarse públicamente: “Acabei com a Lava Jato porque acabei com a corrupção em meu governo”. Mentira: principalmente los ministerios de Salud y Educación de su gobierno fueron antros de la más torpe corrupción.
Usando su poder de veto Bolsonaro impidió que, por ejemplo, se aprobara la ley de improbidad administrativa destinada a cohibir la acción de funcionarios corruptos. Durante su mandato Bolsonaro promovió un impúdico aumento de los fondos partidario y electoral con que se financia la vida de los inauditos 30 partidos políticos de Brasil (eran casi 40; algunos se fusionaron).
Para hacerla corta, por culpa de Bolsonaro hoy mucha gente desinformada cree que "gobierno de derecha" es esa porquería patética y sin rumbo que él presidió. No hay prueba más cabal del rotundo fracaso de Bolsonaro como presidente que la vuelta al poder de Lula con toda su cuadrilla corrupta ahora regiamente acomodada en nada menos que 38 ministerios (eran 37 al comienzo; hace poco creó uno más).
Meses atrás le puse a Javier Milei un mensaje vía Twitter para que no asociara su nombre y su campaña a Jair Bolsonaro. Dudo que lo haya leído y/o le haya dado la debida atención. Después que se rumoreó que Milei es aliado de Massa, que le llenó las listas con kirchneristas y massistas, ya no tiene sentido.

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